El Doble Estándar del Cuidado

Share
El Doble Estándar del Cuidado

Durante años, muchas mujeres sostuvieron casi en silencio todo lo que hacía funcionar un hogar: cuidar a los hijos, preparar comida, lavar ropa, organizar horarios, manejar a actividades, anticipar necesidades, acompañar emociones, mantener espacios en orden… y una lista que parecía no terminar nunca.

Hoy hablamos mucho más de esa carga. Hemos reconocido que mamá no debería hacerlo todo sola. Que necesita una red. Que está bien recurrir a la guardería, contratar una niñera, pedir ayuda a los abuelos o repartir responsabilidades.

Pero entonces aparece una contradicción incómoda: si reconocemos que era demasiado para una sola mujer, ¿por qué a veces esperamos que otra mujer llegue y haga la lista completa?

En este episodio hablamos del doble estándar del cuidado: de la niñera que no solo cuida, sino que cocina, lava, limpia, organiza, planea actividades y aprovecha la siesta para “ser productiva”; de la abuela que cuida a sus nietos tiempo completo y poco a poco termina sosteniendo mucho más que a los niños; y de un mercado del cuidado en el que pedir ayuda puede convertirse en delegar toda la carga que precisamente dijimos que una persona no debería cargar sola.

No se trata de decir que una niñera solo debe sentarse a mirar a los niños, ni de negar que existen trabajos con responsabilidades más amplias. Se trata de preguntarnos qué consideramos realmente cuidado, cuánto trabajo cabe razonablemente dentro de una persona y por qué cambia nuestra percepción de esa carga cuando dejamos de hacerla nosotros y empezamos a pagarle a alguien más para hacerla.

Cerramos nuestra segunda temporada con una conversación sobre trabajo invisible, maternidad, cuidado remunerado y esa delgada línea entre recibir ayuda y trasladar el agotamiento.